Picadura de pulgas en niños


Qué hacer ante las picaduras de pulgas en niños

Los niños pequeños siempre piensan en jugar. Sobre todo, si tienes mascotas en casa, les encanta correr con ellas. El problema surge cuando detectas que tu pequeño tiene diferentes picaduras en su piel. Es probable que las pulgas de su fiel amigo le hayan picado. ¿Cómo puedes prevenir esto y qué hacer en caso de tener una plaga en casa?

Cuando las pulgas han picado a los niños de la casa

Tener mascotas implica un riesgo, que se ve aumentado cuando conviven con tus hijos. La facilidad con que se exponen a determinados insectos puede acabar afectando a los más pequeños de la casa. Su piel, al ser más sensible, suele verse más afectada que si lo comparamos con los adultos.

Pero lo primero que debes hacer es comprobar que, efectivamente, se trata de pulgas y no de otros insectos. Para ello, examina las ronchas y mira si están ligeramente hinchadas. La pulga deja siempre un punto rojo en el área del piquete, ya que succiona la sangre de sus víctimas.

Aunque suelen picar en las piernas y tobillos, es posible que también lo hagan en otras partes del cuerpo, si es que ya anidaron en la cama. Por eso, debes examinar concienzudamente el cuello y los brazos de tus pequeños.

Ten en cuenta que los niños no siempre se quejan de lo que les afecta. Aunque existen casos en que las picaduras de pulga pueden llegar a ser muy dolorosas, debido precisamente a la sensibilidad que presentan los menores en su epidermis.

Detectar las picaduras en un bebé

Las picaduras de pulgas en el bebé son aún más alarmantes, ya que la piel del mismo es todavía de mayor sensibilidad. Las posibilidades de que haya una reacción alérgica en estos casos aumentan considerablemente.

Por lo general, debemos esperar las mismas ronchas que encontraríamos en cualquier adulto. Pero si se diera el caso de que estas aparecen más enrojecidas e hinchadas de lo habitual, tendrás que llevar a tu pequeño de urgencia, para ser revisado por el pediatra.

Cuando observamos ronchas demasiado llamativas en los pequeños es posible que estén teniendo una reacción alérgica a la picadura de las pulgas. Esto puede afectar gravemente la salud del menor, que puede presentar dificultad para respirar y dolores intensos, además de inflamación en la lengua y los labios. Por eso es crucial actuar con rapidez.

Una medida inmediata, a pesar de que nos cueste bastante, sería alejar toda mascota de nuestro bebé, al menos hasta asegurarnos de que los animales están libres de parásitos.

Cómo prevenir el ataque de estos insectos en nuestros hijos

Tener precaución es primordial para mantener a salvo a los niños de la casa. No es necesario ser alarmistas ni rigurosos, evitando que salgan a jugar. Hay que tener en cuenta que el mismo problema puede darse estando dentro de casa.


Pero en caso de que estén en plena naturaleza, divirtiéndose con la mascota, podemos ponerles pantalones largos. Esta es una primera medida para hacer más difícil la picadura de estos insectos que, por lo general, suelen atacar a las piernas.

En caso de que suelas mantener a tu mascota al aire libre, intenta mantenerla lejos de los juguetes de tus pequeños. Es importante que lleves a revisión a tus animales, para que el veterinario determine su buena salud y su apta compañía con los más jóvenes de la casa.

Otra forma de prevenir la picadura de pulgas en tus niños es ponerles unas hojas de menta en sus pantalones. Estos insectos no soportan esta planta, así que, difícilmente querrán acercarse a tus hijos.

El limón es otro excelente remedio para repeler a estos bichos. Una forma de aplicarlo es frotándolo sobre las piernas y brazos de los pequeños.

Aunque dentro del hogar podrías probar poniendo hojas de menta y ambientador de limón para ahuyentar cualquier plaga de pulgas, lo ideal es mantener una limpieza exhaustiva. La buena higiene es el mejor repelente ante todo insecto.

¿Qué tratamientos hay?

Existen tratamientos caseros, que puedes aplicar casi inmediatamente, tras haber descubierto las primeras picaduras de estos bichos.

Para aliviar la tremenda picazón que producen las ronchas, puedes aplicar hielo envuelto en una toalla. Aunque, en caso de los bebés, no es del todo recomendable esta práctica, ya que su temperatura corporal es de por sí bastante baja. Para los más pequeños, lo mejor es consultar con el pediatra.

Limpiar las ronchas con agua y jabón ayuda a prevenir cualquier tipo de infección, que pudiera derivar de la picadura.

La loción de calamina también consigue aliviar la comezón, al igual que el bicarbonato con limón, aplicándolo unas tres veces al día.

Las picaduras de pulgas en niños pueden llegar a ser muy aparatosas, por eso, lo mejor, es la prevención. Si sospechas que tu bebé ha sufrido el ataque de estos insectos, lo recomendable es acudir urgentemente al pediatra, por si pudiera darse una reacción alérgica.